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Pagan justos por pecadores

Este refrán es muy conocido, a pesar de tener cierto origen relacionado con el «cultismo» y no provenir tanto de la llamada «sabiduría popular».

“Pagan justos por pecadores” aparece en la célebre obra de Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, en concreto dentro del capítulo I, 7:

Cuando el cura Pero Pérez y el barbero maese Nicolás, haciendo el “el donoso y grande escrutinio”, seleccionan los libros pertenecientes a la biblioteca de Don Quijote que consideran causantes de su locura. Esa selección se «castigará» con la hoguera.  Sin embargo,  todos no fueron escrutados debido a la indolencia del censor. Por pereza se termina apilando en el patio a la mayoría de los libros. El narrador (Cervantes) advierte de esa injusticia, pues muchos de esos libros por su calidad merecían estar guardados en «perpetuos archivos».

Al final, se cumple el refrán de “pagan a las veces justos por pecadores”. Queriendo decir así el narrador que  muchas veces quienes no tienen culpa de algo acaban, no obstante, pagando las consecuencias o son injustamente sancionados. Es el caso de algunos de los libros de la biblioteca personal del hidalgo manchego. Obras de historia o filosofía que no eran realmente causantes de la locura de don Quijote, pero fueron quemadas en la hoguera. 

El refrán era anterior a la época de Cervantes, ya que aparece en versos que se documentan desde el siglo XV. Al incluir las ideas de «JUSTOS» y «PECADORES» su origen más probable es el mundo religioso. En los misales o en los sermones de la curia; incluso entre las enseñanzas de seglares. Su gran clarividencia como frase la hace haber llegado hasta nuestros días para referirnos a cualquier injusticia sentida en colectividad. 

El inolvidable Forges siempre tenía una viñeta con Sancho Panza y don Quijote

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