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Desde las primeras películas del cine mudo que imaginaban «El Futuro» se han utilizado argumentos científicos y tecnológicos de cada época para recrear cómo sería el mundo a largo plazo. El Futurismo fue incluso una vanguardia de Arte. Ahora se cumplen cien años imaginando en el cine cómo sería nuestro futuro

Cien años de futurismo. Metrópolis, de Fritz Lang

Los futuros imaginados en el pasado debían «teorizar» partiendo de los avances tecnológicos de cada época. Sin embargo, muchas veces se sugería la perversión que el ser humano podía hacer de ese progreso técnico. Se denunciaban en un futuro proyectado en obras de arte, en el cine sobre todo, a los posibles errores que un mal uso de la ciencia podían afectar a la humanidad. El horizonte que se intentaba avistar era muchas veces apocalíptico, como presagiando un «peligro indeterminado» que se cernía sobre las personas y que marcaría ese periodo de la historia. Curiosamente, ese «mal presagio» acabarían siendo las guerras mundiales


Por tanto, imaginar el futuro siempre ha supuesto un debate entre el progreso considerado esencial y la crítica social al presente. Debate que en el fondo manifiesta un anhelo de nuevos mundos.


Así tendríamos al iniciarse el «moderno» siglo XX a la primera vanguardia artística de la centuria preocupada por este debate. El futurismo será ese primer movimiento artístico, organizado como tal. Se describe definiéndose en 1909 a través del Manifiesto futurista. Movimiento que busca provocar y gusta del escándalo. Admiran la velocidad y la tecnología, como señas de identidad del mundo moderno. Desean romper con el pasado. Su propósito es la originalidad, a la que valoran por encima de todo.

“Metrópolis”, a un siglo de pelis de Ciencia Ficción

Metrópolis, de Fritz Lang (1927), a punto de cumplir los cien años, sigue siendo el mejor exponente artístico del deseo por imaginar el futuro. Su argumento tan proclive a la reflexión no deja de seducirnos:

” (…) El filme se desarrolla en el año 2026, en una ciudad-estado de enormes proporciones llamada Metrópolis. La sociedad se ha dividido en dos grupos antagónicos y complementarios: una élite de propietarios y pensadores, que viven en la superficie, viendo el mundo desde los grandes rascacielos y paisajes urbanos, y una casta de trabajadores, que viven bajo la ciudad y que trabajan sin cesar para mantener el modo de vida de los de la superficie…”(Extracto de Wikipedia) 

Ese antagonismo de clases y esa división injusta de la sociedad aparece en posteriores películas y creaciones artísticas futuristas. Es más, es la base argumental de la mayoría de películas de Ciencia Ficción que se han realizado desde finales del siglo XX y el actual siglo XXI. Unas recreaciones de las sociedades futuras que pasan últimamente por el género cinematográfico y de series TV de las «sociedades distópicas».  

Un ejemplo de arquitectura futurista de Antonio Sant’Elia. Cien años de futurismo

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