El Egipto Antiguo contado para los más peques de la casa:
Conoce esta gran civilización en este breve texto didáctico para toda la familia

Hace mucho, mucho tiempo, más de 5.000 años, en un lugar junto al gran río Nilo surgió una civilización rodeada de arena dorada, acompañada de gatos sagrados y con construcciones tan altas que parecen tocar las nubes. Era el Antiguo Egipto.
El Río Nilo: un corazón que dio vida al viejo Egipto
Si vives rodeado de arena dorada, en un desierto gigante, con poca o ninguna lluvia durante meses y meses: ¿Cómo podrías sobrevivir? Pues los antiguos egipcios lo tuvieron muy claro, sería gracias al Río Nilo.
Este río era como un mago que hacía “trucos de magia” sacando comida de donde nada había. Todos los años se desbordaba y al mojar la tierra a su alrededor la convertía en un terreno muy bueno para cultivar. Era y es un barro negro muy fértil, donde podían plantar trigo en grandes cantidades y crecer rápido para hacer pan. También cebada para sus bebidas, que una de ellas es el “origen de la cerveza”.
Además, el Nilo sería como su carretera principal, pues viajaban en él recorriendo grandes distancias en barco de un lado a otro del reino para visitar a la familia o para comerciar entre ciudades y pueblos.
Faraones fueron los reyes de Egipto
En Egipto sus reyes se llamaron Faraones. No eran gobiernos como los de ahora con un presidente elegido por votaciones. Los mandatos de los faraones eran supremos, gobernaban y controlaban todo. Eran también “divinos”; es decir, que mandaban además en la cuestión de la religión. Su pueblo creía que ellos, los faraones, eran medio humanos y medio dioses.
Faraones más famosos: habrás oído hablar o habrás estudiado a Tutankamón (el rey niño), o a la inteligente Cleopatra o el gran guerrero Ramsés II.
Pirámides, unas construcciones colosales que parecen hechas por extraterrestres
Si hay algo que nos hable mejor y nos haga identificar a los egipcios antiguos son las famosas Pirámides. Pero, ¿sabes para qué servían? No eran casas, sino tumbas gigantes. Los egipcios creían que, al morir, el faraón necesitaba un lugar seguro para guardar sus tesoros y su cuerpo antes de viajar al Más Allá.
La más grande es la Gran Pirámide de Giza. Se construyó con millones de bloques de piedra tan pesados que hoy en día parece mentira que lo pudieran haber levantado esas personas de la Antigüedad. Nos deja alucinados y muy curiosos por saber cómo pudieron moverlos sin grúas ni camiones. Pero al final no hay mucho misterio, se harían a base de la fuerza humana y mucha “paciencia” para construirlas: ¡Solo con cuerdas, rampas y muchos obreros!

Momias y Jeroglíficos, las dos cosas más conocidas del Antiguo Egipcio
Los egipcios tenían costumbres tan espectaculares que hoy nos siguen fascinando. Conozcamos las más importantes:
Las Momias: para que el cuerpo durara eternamente, “para siempre”, y no se convirtiese en esqueleto, lo envolvían en tiras de lino después de ponerle aceites especiales. ¡Era como cubrirte con unas vendas mágicas que te harían vivir para siempre!
Los Jeroglíficos: no usaban letras como las nuestras (A, B, C…), sino dibujos. Si querían escribir pájaro, dibujaban un “esquema” de un dibujo de un pájaro. Descifrar estos mensajes costó mucho, hasta que no encontramos en la época de Napoleón una piedra (la Piedra Roseta) con un texto en latín, griego y antiguo egipcio, no se pudo traducir.
Amor por los animales: ¿Tienes un gato en casa? En Egipto serías muy afortunado. Los gatos eran sagrados y se creía que protegían los hogares. También respetaban mucho a los escarabajos, los hipopótamos y los halcones.
Los antiguos egipcios fueron inventores natos
Los egipcios inventaron cosas que usamos hoy, como la pasta de dientes. Hacían una especie de “puré/pasta” con plantas de menta y ¡pimienta!). Ellos crearon el calendario de 365 días y hasta esos candados que usamos para las puertas o nuestras maletas.
También inventaron lo que hoy llamamos maquillaje. Y lo hicieron para todos, tanto hombres como mujeres se pintaban los ojos con una línea negra llamada kohl. No era solo por presumir, pues su tarea principal era la protección de sus ojos del sol cegador del desierto.
«Egipto es un regalo del Nilo».
— Heródoto, el que dicen primer historiador de época romana dijo esa bonita frase


