
Seguimos usando este refrán por su claridad en lo que expresa. El refrán Nunca llueve a gusto de todos tendrá un origen en el habla popular, de las gentes, y por tanto anónimo. Su uso se ha transmitido de generación en generación. Siendo uno de los que más aceptación entre diferentes generaciones posee, fijado en la tradición oral española.
Más en concreto, el origen lo encontraríamos en el mundo rural y agrícola. En los trabajos del campo, la lluvia ha sido fundamental y determina que una cosecha sea buena o abundante. Sin embargo, también pueden existir efectos contraproducentes cuando el tipo de cultivo necesite la lluvia justa y se vea perjudicado por la excesiva agua de un temporal. Es decir, que Nunca llueve a gusto de todos…
Al paso de los siglos y cuando la actividad agrícola fue perdiendo importancia, el refrán surgido del mundo rural se empleó en otros ámbitos. Dejó su sentido de «predicción meteorológica» y el dicho comenzó a tener uso en cualquier situación de la vida. De esta forma, lo utilizamos para indicar que es imposible satisfacer a todo el mundo al mismo tiempo. Suele ocurrir muchas veces que lo que beneficia a unos suele perjudicar a otros.

Al ser un refrán con orígenes populares, del habla muy coloquial de las gentes del campo, tuvo sus versiones en todas las lenguas de la península. Es decir, se trata de una de las frases más características del llamado refranero multilingüe; así, encontramos versiones equivalentes en las otras lenguas cooficiales de España. Lo vemos en gallego «Nunca chove a gusto de todos« o en el catalán «Mai no plou a gust de tothom».
En resumen, las ideas clave de este refrán tan usado a lo largo de los siglos y en la actualidad serán la apreciación y la discrepancia. Por un lado ciertas personas pueden apreciar lo que está ocurriendo y por el otro muchas otras personas pueden estar disconformes.
Su principal significado: Lo que resulta placentero para unos puede desagradar a otros


