
Parece que ha pasado mucho más tiempo, pero el mundo globalizado sufrió en 2020 un «parón» en seco por culpa de la pandemia de COVID-19. Este hecho no solo cambió nuestros hábitos sanitarios y de higiene. Muchos sectores tuvieron que reinventarse. En el caso de la Alimentación tuvo que definir por completo la «pieza fundamental» de la distribución alimentaria: el envase
El renacimiento del envase: innovación y resiliencia en la Era Post-Pandemia
Aquellos envases que antes eran un simple contenedor, hoy son piezas de «alta tecnología». Diseñados para ser seguros, sostenibles y capaces de sobrevivir a una cadena de suministro global aún en transformación.
Lo que antes era un simple contenedor, hoy es una pieza de alta tecnología diseñada para ser segura, sostenible y capaz de sobrevivir en una cadena de suministro global aún en transformación.
La fabricación ha dado una vuelta de ingenio que ha ido desde lo desechable a la creación de productos «inteligentes y verdes». Durante la crisis sanitaria, el uso de plásticos de un solo uso se disparó por razones de seguridad. Sin embargo, en estos últimos años, la industria ha dado un giro de 180 grados hacia la economía circular y sostenible.
La dependencia del petróleo está disminuyendo y ahora vemos envases fabricados a partir de algas, micelio (hongos) y polímeros vegetales como el PLA o el PHA, que mantienen la frescura sin dejar huella eterna en el planeta. son los llamados envases de Materiales Bio-Basados.

Las nuevas generaciones de envases para alimentos: Envases Activos e Inteligentes
La fabricación ha integrado la electrónica y la química avanzada. Se han diseñado envases activos, como los de Películas con agentes antimicrobianos que atacan a las bacterias para prolongar la vida utilizable del producto.
En el caso de los llamados envases inteligentes, se trabajan las Etiquetas con sensores de frescura que cambian de color si la cadena de frío se rompe o si el alimento ya no es seguro para el consumo.
En la creación de estos nuevos envases post pandemia tuvo mucho que ver el sector de la Distribución con el auge del E-commerce y el Nearshoring. La logística clásica de los envases sufrió un colapso tremendo en 2020 debido al cierre de fronteras y la falta de contenedores.
Por eso hoy, la distribución se rige por dos nuevos pilares:
- Diseño para el Delivery: el crecimiento explosivo de la comida a domicilio obligó a fabricar envases que no sólo conserven el calor, sino que eviten la humedad; evitando, por ejemplo, que las patatas fritas lleguen blandas y sean inviolables para garantizar que nadie manipuló el pedido.
- Resiliencia y Proximidad (Nearshoring): para evitar el caos de las rutas transoceánicas, muchas empresas han trasladado su producción de envases a regiones más cercanas a sus puntos de venta. Menos kilómetros significan menos emisiones de CO2 y una respuesta más rápida ante nuevas crisis.
El caso de Andalucía y la historia de resiliencia de Adeesa
Aunque esta tendencia comentada antes de tecnificación del envase post-pandemia fue algo global, su aplicación en España tuvo en Andalucía al mejor ejemplo y desarrollo debido a la enorme importancia del sector HORECA (Hoteles, Restaurantes y Cafeterías) y la cultura gastronómica de consumo popular en esa región española.
En este contexto, la empresa sevillana Adeesa (Andaluza de Envases y Embalajes S.A.) se ha consolidado como un referente de cómo la industria local puede liderar el cambio.
Tras el estallido del Covid-19 en 2020, el sector de la restauración en Andalucía sufrió una «congelación» de actividad histórica. Sin embargo, la necesidad de reactivar la economía trajo consigo un cambio de filosofía de actuación que Adeesa supo interpretar: el consumidor andaluz empezó a exigir seguridad total sin querer renunciar al compromiso medioambiental.
Adeesa respondió transformando su catálogo hacia materiales que hoy definen el mercado:
Caña de azúcar y Hoja de palma: materiales compostables que se convirtieron en la alternativa perfecta al plástico para el takeaway de la dieta mediterránea.
Envases de PLA y CPLA: bioplásticos derivados del almidón de maíz que ofrecen la transparencia del plástico tradicional pero con un ciclo de vida circular.
Innovación local y personalización del envasado post-pandemia
Uno de los grandes aprendizajes de la pandemia fue la fragilidad de las cadenas de suministro globales. Mientras el mundo esperaba contenedores de Asia, Adeesa puso en valor su ADN regional. Sin duda, uno de los aciertos empresariales de esta empresa española que marcó el camino en España:
Fabricación y Logística Local: al operar principalmente en Andalucía, Adeesa ha minimizado el impacto del transporte y ha garantizado el suministro a empresas locales cuando las rutas internacionales estaban colapsadas. Esto es lo que llamamos Km 0 del envase.
Adaptación al Boom del Delivery: la empresa detectó rápidamente que el canal online no era una moda pasajera. Diseñaron soluciones específicas para que los platos típicos de nuestra gastronomía llegaran a casa con la misma calidad que en el restaurante, utilizando cartones para alimentación de alta resistencia y sistemas de cierre inviolables.
En resumen, Adeesa demuestra que el futuro del envase en Andalucía pasa por la especialización verde y la «personalización». En lugar de competir solo por precio, el enfoque se ha desplazado hacia el asesoramiento, la profesionalidad y la innovación constante (I+D+i), demostrando que una empresa con raíces locales puede marcar el ritmo de la sostenibilidad que se ha impuesto en la nueva globalidad tras la pandemia de Covid-19.


