Museos, qué son contado para niños

Aunque te lo parezca, porque suelen tener cosas muy antiguas, los museos no son muy «viejos» en la historia. El origen del museo como elemento cultural de masas; es decir, de interés para mucha gente, sólo tendría doscientos años. En este artículo te contamos  qué son los museos, unos lugares más divertidos de lo que piensas…


Museos, qué son contado para niños

Museos: ¿Qué crees que son? Algo más que lugares para aprender

 Si todavía no has entrado a un museo serás un poco «bicho raro». Son lugares que, por ejemplo, ayudan a tus profesores a enseñarte muchas cosas que vas a tener que aprender en clase. Es por eso, que tarde o temprano, acabarás yendo a uno. Un museo es un lugar público, lo que quiere decir que podemos ir todos a verlos. Son edificios donde se guardan y se muestran objetos importantes, curiosos o antiguos para que las personas puedan aprender y disfrutar.  Encima tenemos la suerte de que existen museos para todos los gustos, como en una «tienda de chuches» que puedes elegir los dulces que más te gusten.

Por ejemplo, hay museos de muchas clases según la colecciones que guarden y expongan. Pueden ser de «Ciencias» y ser sobre los famosos dinosaurios que vivieron hace millones de años. También de arte, que la verdad suelen ser la mayoría. Ya sabes, son museos con obras de arte (en España el más famoso es el Museo del Prado) en forma de cuadros pintados por grandes artistas, hombres y mujeres, o de esculturas realizadas en el pasado. Pero no te creas, hoy día existen museos de todo lo que puedas imaginar:  de barcos, de juguetes e incluso del chocolate y los caramelos.

El origen en coleccionar «tesoros» que tenían como afición reyes, nobles y personas preocupadas por el arte

Los museos son como grandes cofres del tesoro. Y en su origen eran algo así; los reyes solían guardar en sus cofres y en unas habitaciones especiales todas las obras de arte que iban acumulando. Guardaban también joyas o artesanía de lujo que consideraban un «tesoro» a guardar. Llegado el momento, dejaron que sus amigos y familiares visitasen esos «cofres del tesoro». En el siglo XIX, cuando todas las personas empezamos a tener más libertades, los reyes decidieron compartir esos «tesoros»,  que eran un montón de objetos interesantes,  con todos en los Museos.

Por eso, ahora en un museo podemos encontrar pinturas hechas hace cientos de años, esqueletos de animales gigantes, trajes antiguos, robots, fósiles o inventos sorprendentes. Cada objeto cuenta una historia y además observando bien nos ayuda a entender cómo vivían las personas antes. También conservando esas «cosas» del pasado podemos saber mejor cómo funcionaba el mundo antes y en la actualidad.


Museos, qué son y para qué sirven contado para niños

Los artistas prefieren que sus obras se guarden en los museos 🙂

Muchas veces pensamos que los museos son lugares silenciosos y aburridos, pero no tiene por qué ser así. Piensa que si todos los artistas prefieren guardar allí sus obras es porque son sitios «importantes» pero no están obligados por eso a ser «serios». Hoy en día, muchos museos están pensados para niños y familias. Muchos tienen ya pantallas interactivas, juegos, talleres para pintar o construir cosas, y actividades donde se puede tocar, experimentar y participar. Vamos, como si te echaras con los amigos una partida a la videoconsola.

Visitar un museo es como hacer un viaje en el tiempo o ir de aventura por lugares lejanos sin salir de la ciudad. En un mismo día puedes aprender cómo eran los castillos medievales, descubrir animales del fondo del mar o conocer cómo viven los astronautas en el espacio. Algo que si lo tuvieras que hacer en tiempo «real» te llevaría años…

Además, los museos ayudan a cuidar y proteger objetos importantes para que no se pierdan con el paso del tiempo. Gracias a ellos, las futuras generaciones, que ahora sois los peques de la familia, también podrán conocer la historia, la ciencia y el arte. Ir a un museo en familia puede ser una experiencia muy divertida. Lo importante no es verlo todo como un «rollo largo» que hay que acabar pronto. Lo mejor es observar con calma, hacer preguntas y dejarse sorprender. A veces, el objeto más pequeño o que te parece más feo de un museo puede esconder la historia más increíble…

Los museos nos enseñan que aprender puede ser emocionante. Cada sala, cada cuadro y cada descubrimiento nos invita a mirar el mundo con más curiosidad. Por eso, los museos son lugares «fantásticos» donde nunca dejamos de aprender y de encender nuestra imaginación 


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