Cómo elegir empresa de reformas supone una experiencia mucho más intensa de lo que parece para un propietario. Es una decisión importante porque manejamos presupuestos de cantidades importantes, dedicadas a mejorar nuestra vivienda habitual o casa de vacaciones. El pánico ante un presupuesto elevado nos puede hacer perder la inicial ilusión. A menudo, la diferencia entre terminar estrenando tu cocina nueva brindando con cava y embarcarte en discusiones de meses con el reformista se basa en un solo momento: la selección del contratista

Por eso, elegir a la empresa de reformas adecuada no es solo cuestión de comparar precios y hacer una media entre los más caros y los más bajos. De hecho, la tendencia a coger un presupuesto medio puede estar mal enfocada cuando las diferencia entre los extremos de precios son abismales. Desconfía si la diferencia es abismal, pero también si entre una y otra oferta pocas te ofrecen garantías.

Para ayudarte a elegir la mejor empresa de reformas que te dé más garantías y se adapte a tus intereses, te proponemos que te hagas a ti mismo 7 preguntas fundamentales que servirán para extraer otros 7 consejos fundamentales antes de estampar tu firma en la contrata de reformas:
1. ¿Están al corriente con la Seguridad Social y tienen seguro de responsabilidad civil?
La primera en la frente. Parece una pregunta incómoda de hacer, pero es una pregunta más «técnica» de lo que crees y principal. Por ejemplo, si uno de los operarios sufre un accidente en tu casa o si se rompe una tubería que inunda al vecino de abajo, tú acabarías como el responsable subsidiario si la empresa no tiene «sus papeles» en regla.
El consejo: No te confíes y pienses que es lo obvio. Aunque te digan que sí están en regla, pide ver la póliza del seguro y el último recibo de autónomos o de la Seguridad Social de la empresa. Una empresa seria y responsable te lo dará sin dudar.
2. ¿El presupuesto es cerrado o por partidas abiertas?
Importante: el «presupuesto cerrado» es tu mejor amigo. Algunos contratistas ofrecen precios muy bajos dejando «partidas abiertas»; lo que vienen a ser unos conceptos que se cobrarán según vayan apareciendo o siendo necesarios. Esto suele ser muy irregular para inflar la factura final.
El consejo: Asegúrate de que el presupuesto detalle materiales, calidades, mano de obra y, sobre todo, que especifique que cualquier trabajo extra debe ser aprobado por ti por escrito antes de ejecutarse.
3. ¿Quién será mi interlocutor y quién supervisará la obra a diario?
La pesadilla más habitual en una reforma es el «diálogo de sordos». La falta de una buena comunicación desde el inicio, pues el primer contacto pudo ser un comercial muy amable con el que se hablase más de «ilusiones» y proyectos que realidades. Luego, en la obra, solo estarán operarios que no saben con exactitud lo proyectado y lo que se acordó con el jefe de obra, el contratista.
El consejo: Pregunta por la figura del Jefe de Obra o encargado. Debes tener su número de teléfono y saber con qué frecuencia visitará tu casa para supervisar todos los detalles del avance de la reforma proyectada y contratada. Así evitamos la «libre interpretación del oficial».
4. ¿Cuál es el plazo de ejecución y cuál es la penalización por retraso?
Puedes acabar harto de escuchar: «En un mes estamos fuera». Pero los meses de las reformas a veces se hacen eternos y resultan «años de marte». Para evitar que una obra de dos semanas se convierta en el proyecto de «nunca acabar», necesitas fechas claras aproximadas pero no alargadas en demasía…
El consejo: El contrato debe incluir una fecha de inicio y una de fin. Y lo más importante: una cláusula de penalización; por ejemplo unos 60€ por cada día de retraso injustificado. Así conseguirás mayor motivación del equipo trabajador que no querrá ser culpable de las «multas» por retrasos.
5. ¿Puedo ver alguna obra que estén realizando ahora mismo?
Aunque las fotos de una web de empresas reformistas puedan ser maravillosas, hay que tener cuidado con los posibles retoques. Si es posible, nada más certero para conocer cómo trabaja un reformista que visitar una obra que esté acabando.
El consejo: Pide visitar una obra en curso. No te fijes solo en lo bonito que queda el suelo; fíjate en la limpieza, en cómo protegen las zonas comunes del edificio y en si los operarios trabajan de forma organizada. Eso te dirá mucho más que cualquier catálogo.
6. ¿Cómo se estructura el calendario de pagos?
Evita pagar el 100% por adelantado, tampoco es buena idea un 50% si la obra es compleja o grande y se prevé algún retoque de última hora…
El consejo: El estándar más justo es pagar una señal para materiales (20-30%), y luego realizar pagos por certificaciones de obra (por ejemplo: al terminar demoliciones, al acabar fontanería, etc.). Reserva siempre un 10% final para pagar una vez hayas comprobado que todo funciona (grifos, persianas, enchufes) y se hayan repasado los desperfectos.
7. ¿Qué garantía ofrecen sobre los trabajos realizados?
Por ley, las reformas tienen periodos de garantía. Normalmente un año para acabados y tres para instalaciones. Sin embargo, establecer esas garantías por escrito en el contrato facilita mucho las cosas. Por ejemplo ,si aparecen imprevistos como una humedad a los seis meses.
El consejo: Pregunta qué ocurre si algo falla tras los pagos finales y últimos. Una empresa que confía en su trabajo no tendrá problemas en garantizarte un servicio post-venta rápido y eficaz.
En resumen
Vas a entablar una relación comercial de servicios en la que debes conseguir la mayor confianza posible. Firmar con una empresa de reformas es un acto de confianza, pero la confianza se construye con profesionalidad y transparencia. Si un reformista se siente «molesto» con estas preguntas o similares, probablemente haya tenido un mal historial de experiencias con otros clientes. Elige a quien te dé respuestas claras, presupuestos detallados y, sobre todo, la tranquilidad de que tu casa está en buenas manos.


