El cuidado de personas mayores a domicilio

El cuidado de personas mayores es uno de los servicios más demandados en las sociedades desarrolladas por el envejecimiento de la población. En España el envejecimiento de la población ha marcado los desarrollos sociales y económicos de estas últimas décadas del siglo XXI


El cuidado a mayores en en su domicilio. Capturas de la web de una empresa dedicada a estos servicios

La realidad sociológica manda y con una esperanza de vida entre las más altas del mundo, el envejecimiento en España ha demandado atención a todos los niveles. Si no hace mucho los cuidados a los mayores eran una responsabilidad casi exclusiva de las familias, ahora nos hemos visto necesitados a crear sistemas profesionalizados en el ámbito privado (Home Server) y regulados para convertirse en servicios sociales públicos.

Hoy en día, el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) se ha convertido en una imprescindible prestación asistencial. Un servicio que cumple el deseo de gran parte de nuestros mayores de envejecer en su propio hogar. Una manera de mantener su autonomía y sensación de libertad, permaneciendo en sus domicilios pero siendo ayudados en tareas y gestiones dificultadas por la edad.

Una respuesta política y social, la conocida popularmente como «Ley de Dependencia»

El marco legal que sostiene este sistema en España es la Ley 39/2006, conocida popularmente como la Ley de Dependencia. Tras recientes reformas, el sistema ha procurado reducir la burocracia y mejorar la compatibilidad entre ayudas públicas y asistencia privada.

En el caso de solicitar esas ayudas en domicilio, atendidas por empresas en concierto con la administración pública, existen los Grados de Dependencia. Es decir, para acceder a los servicios públicos (subvencionados o gratuitos), será obligado que la Administración valore el grado de autonomía de la persona:

.- Un Grado I (Dependencia moderada): necesidad de ayuda al menos una vez al día.

.- El Grado II (Dependencia severa): necesidad de ayuda dos o tres veces al día, pero sin requerir la presencia permanente de un cuidador.

.- Más dependencia, el Grado III (Gran dependencia): necesidad de ayuda varias veces al día y presencia constante de otra persona.


El cuidado y ayuda a mayores en su domicilio

Mejorando el servicio, la eliminación de incompatibilidades

Actualmente, es mucho más sencillo combinar, por ejemplo, el servicio de teleasistencia con el de ayuda a domicilio, o incluso recibir una prestación económica mientras se cuenta con el apoyo de un Centro de Día. También la posibilidad de contratar servicios de ayuda en domicilio de manera privada y recibir posteriormente una subvención sobre esos gastos.

Las ayudas públicas responde al compromiso de la Administración para solventar esta necesidad de atención a nuestros mayores. Una población en edades avanzadas que crece como muestra del desarrollo como Estado social y de derecho. En el caso de España, las Comunidades Autónomas ofrecen dos vías principales de apoyo:

.- Los Servicios Directos: se enviarán a profesionales (auxiliares de enfermería o ayuda a domicilio) para realizar tareas de higiene, alimentación, limpieza del hogar y acompañamiento.

.- Las Prestaciones Económicas: se trata de una cuantía mensual para que un familiar cuide del mayor. Recientemente se ha facilitado que amigos o vecinos cercanos también puedan ser considerados cuidadores en ciertos casos.

También las últimas reformas legislativas a nivel regional y estatal han facilitado la “tercera vía”, la concertada. Se trataría de un “cheque” destinado a contratar a una empresa privada acreditada cuando no existan plazas públicas disponibles.

El Sector Privado: Flexibilidad y Especialización

Una opción cada vez más elegida: la Asistencia Personal. Consiste en contratar a un profesional para que la persona mayor pueda llevar una vida independiente, no solo dentro, sino también fuera de casa.

A pesar del esfuerzo público, las listas de espera y la rigidez de oferta en los horarios de atención hacen que muchas familias opten por el sector privado. Hoy en día no se trataría de una “artículo de lujo”. Existen varios modelos que se ajustarían a cada bolsillo de esa variedad de familias necesitadas de estos servicios:

.- Empresas de Ayuda a Domicilio: son entidades que gestionan directamente al personal. Ofrecen la tranquilidad de que, si el cuidador enferma, la empresa envía a un sustituto inmediatamente.

.- Agencias de Colocación y Empleo Doméstico: son asesoras que ayudan a gestionar la contratación de una persona, muchas veces en régimen de “interna”. Resuelven el papeleo de crear un nómina para esta persona y darla de alta en la Seguridad Social desde la primera hora de trabajo.

 En resumen, el cuidado de mayores en España ya no puede entenderse como una especie de “obligación de atender” a unos enfermos. En la actualidad, con una legislación concreta, se trata de “atender y cuidar” a las personas mayores con dignidad para que puedan seguir desarrollando su proyecto de vida.


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