La Biblioteca Nacional de España cumplió 300 años
La escalinata que sube a la entrada de la Biblioteca está flanqueada por grandes estatuas de prohombres de las letras o que con sus actos hicieron entrar en la Historia al mundo de las palabras. Alfonso X, el rey de sabio, frunce el ceño al visitante que con respeto se introduce en una de las mejores bibliotecas del mundo.

Biblioteca ahora Nacional, pero antes Real

El primer Borbón, Felipe V, ordena que en 1712 se constituya en dependencia de palacio una biblioteca pública, con acceso permitido a cualquier cortesano, escribano, estudiante, clérigo o jurista que deseara consultar los fondos que la Corona tenía. Lo más determinante para que la Biblioteca Pública de Palacio siguiera con vida y acabase transformándose en la Biblioteca Nacional fue el privilegio real que decretó Felipe V, precedente del actual depósito legal, que “obligaba” a todos los impresores del reino a depositar un ejemplar de los libros impresos en España.

Ya en el siglo XIX, en 1836, la Biblioteca dejó de ser propiedad real y tendría como gestor al Ministerio de la Gobernación. Es en este año cuando toma el nombre de Biblioteca Nacional. Para la biblioteca el siglo decimonónico será una rica fuente de ingresos, gracias a los procesos de desamortización que permitieron incautaciones, algunas compras o donativos de las llamadas “manos muertas”. Eran las clases pasivas del clero y las órdenes religiosas. De estas fuentes vienen la mayoría de los documentos y libros más antiguos que posee la Biblioteca.

El 300º Aniversario de la Biblioteca Nacional de España

La fiesta de cumpleaños de la institución fue una oportunidad única de conocer en profundidad una de las mayores colecciones bibliográficas del mundo, su organización, conservación y gestión. Hubo desde recitales de música, pasando por los imprescindibles congresos, hasta vídeos interactivos, publicaciones especiales y exposiciones.

De las exposiciones que se proyectaron en las salas del gran edificio (detrás está el Museo Arqueológico Nacional) destacaron las de Biblioteca Nacional de España: 300 años haciendo historia, que busca en el pasado para plantear los retos del futuro.

La Biblioteca Nacional en Madrid

La actual sede comenzó a construirse en 1862, antes había tenido varias ubicaciones, emplazamientos entorno a las dependencias reales o “salones de recreo”, como era el Casón del Buen Retiro. Hasta que en la segunda mitad del siglo XIX por mandato de la reina Isabel II se colocaría la primera piedra del edificio en pleno Paseo de Recoletos, concebido desde un principio como sede para la Biblioteca Nacional y así permanece. Sería en 1896 cuando la biblioteca quedaría abierta al público.

El arquitecto de la Corte, el preferido de Isabel II, Francisco Jareño y Alarcón será el artífice del hermosos edificio de estilo neoclásico que domina parte de la Plaza de Colón. Entre señoriales palacetes de la nobleza y burguesía madrileña, camino del Paseo del Prado y llegando a otro edificio neoclásico, fundamental en Madrid, el Museo del Prado. En la actualidad la BNE se suma a la oferta de museos de la llamada ‘Milla de Oro’ de los museos de Madrid, con su propio Museo BNE.

La Biblioteca Nacional durante la II República se consiguió nuevas adquisiciones de preciados códices y manuscritos que permanecían mal cuidados o extraviados en los almacenes de monasterios, conventos y catedrales. Su decadencia en los años de posguerra tuvo más que ver con el periodo de plena dictadura franquista, donde la actividad cultural pública era muy limitada.


El tricentenario de tan magnífica institución, cofre del tesoro cultural europeo, hispano e iberoamericano, tuvo el colofón de un congreso de hispanistas y una celebración especial del Premio Cervantes. La Biblioteca Nacional espera seguir celebrando otros 300º cumpleaños rodeada de todos los ciudadanos (del mundo) que así lo deseen través de su acceso digital, por plataformas en Internet cada vez más accesibles a todo el público.
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