Origen del Museo; breve historia de los museos

El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia

 

El origen del museo como elemento cultural de masas solo tendría doscientos años. Sin embargo, la semilla de los museos se encuentra en remotas actividades del ser humano. Atesorar y coleccionar es algo tan viejo como la humanidad. Los tesoros de reyes y las colecciones de exvotos y reliquias religiosas son dos claros ejemplos de exponer y clamar por el reconocimiento individual o colectivo. Muchas catedrales se han levantado sobre las reliquias de un Santo. En España la maravilla de la catedral de Compostela es muestra de ello y todo un museo vivo del que gozar.
De la Antigüedad proviene etimológicamente el término “Museo”, del griego ‘mouseion‘ (casa de las musas) y del latín ‘museum‘, que será palabra recuperada en el Renacimiento por su afán de mirarse en los clásicos. La Iglesia usaba el Arte para enseñar y adoctrinar, fue de las primeras instituciones en conservar y mostrar objetos con valor artístico y simbólico, como las mencionadas reliquias. Monarcas como los Reyes Católicos reúnen colecciones como símbolo de poder y con un sentido ya de preservar objetos con “identidad nacional”.
Claro está que esos objetos de las colecciones reales podían ser vistos solo por unos privilegiados, los mismos monarcas o sus círculos más íntimos. No será hasta el Renacimiento que se ampliará el público de los “tesoros” y colecciones. Ahora la nueva clase social, la burguesía, quiere emular a reyes e Iglesia como propietaria de objetos de prestigio. El burgués mecenas de arte se convierte en el primer coleccionista privado. Los Medici, por ejemplo, sin ser conscientes tenían en su palacio de Via Larga un prototipo iniciático de museo, pues permitían las visitas a las colecciones de objetos de arte o de prestigio que custodiaban.

Los mismos objetos de poder de los Reyes, sus joyas, acabarán siendo objeto de museo
Pero la idea de museo aún no era definida ni muy similar a la actual. Podríamos entrar en una inútil competición por señalar qué país tuvo el primer museo, pues los estudiosos del tema rebuscan en las iniciativas tomadas en el pasado para utilizar las colecciones como herramienta didáctica social. En ese caso un museo universitario de Oxford tendría el honor de ser el primer museo moderno de la historia, el Ashmoleam Museum del siglo XVI. Aunque el precedente más evidente y exacto del museo tal y como lo iremos definiendo en época contemporánea es el Museo del Louvre que abrirá sus puertas al público en 1793.
Porque el Louvre abre sus puertas al público en general, una vez que han vencido las ideas de la Revolución francesa de ‘todo por el pueblo y para el pueblo’. Al monarca se le quita la cabeza y su palacio de París para “dar al pueblo lo que le pertenece”. En el resto de Europa, sin cortar cabezas de reyes, se sigue el ejemplo del Louvre en la línea de nacionalizar las colecciones reales y desamortizar algunos bienes de la Iglesia para crear los Museos Nacionales.
Atesorar las “augustas” glorias nacionales


El siglo XIX es el siglo de los nacionalismos y de los museos. Se fundan los museos nacionales estableciendo la asociación entre las colecciones y la historia del país. Ahora comienza una carrera para lograr atesorar la “grandeza” de cada nación. Al ser el museo un concepto invento de los europeos, el colonialismo tendría mucho que decir en el desarrollo de estas nuevas instituciones nacionales. Nacen los Gabinetes Naturales y las Reales Academias, que entre otras cosas se preocupan por las “realidades exóticas” de esas posesiones coloniales.
También en el siglo XIX, en sus últimas décadas, las ideas utópicas de democracia conducen a la socialización del museo. Los museos de identidad nacional pasan a ser espacios de identidad social al servicio de la comunidad. Las funciones didácticas y pedagógicas se van consolidación entre las funciones principales de los museos. Todavía en el inicio del siglo XX el concepto o idea de museo tenía grandes lagunas, ambigüedades que replanteaban de manera constante su utilidad social. Alguna Vanguardia artística se caracterizaba, como los Futuristas, en proclamar “¡Muerte a los Museos!”

 

Edificio de diseño posmoderno que alberga la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia, un nuevo tipo de museo

 

Desde la segunda mitad del siglo XX y el corriente siglo XXI, el concepto de museo no ha dejado de revisarse y de mutar. Por ejemplo, en las colecciones que el ser humano debe ahora “atesorar” estarían patrimonios como los bienes ecológicos o tan inmateriales como las tendencias en nuevos hábitos propiciados por la posmodernidad. ¿Para cuándo un museo sobre los mejores tuits o los mejores Memes?

Gustavo Adolfo Ordoño ©