El Niño, un fenómeno meteorológico que señaliza el cambio climático

Inundaciones provocadas por El Niño. Fuente imagen

La señal de alarma sobre el cambio climático no puede ser más grande. El fenómeno El Niño viene este año con peligrosidad elevada de catástrofes climáticas en varias regiones del planeta. Según los expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se prevé una intensidad como no se había visto en El Niño desde 1950 por culpa del cambio climático, que agrava las consecuencias de este fenómeno. El calentamiento de la superficie del mar en las zonas oriental y central del Pacífico está registrando temperaturas medias de 2º más que en las habituales en los meses de agosto y septiembre.

¿Qué es el fenómeno El Niño?

El nombre de El Niño le viene de una observación que hicieron marineros de las costas de América del Sur en el Pacífico, un océano que aunque no lo parezca es de predominio de aguas frías. Los pescadores notaban que por Navidad, por las fechas del nacimiento del Niño Jesús, el Pacífico se calentaba mucho en esas zonas tropicales, con la llegada de una corriente cálida desde el Oeste, ahuyentando a la vida marina que buscaba regiones más frías. Es un fenómeno con ciclos entre los 3 y 8 años, pero ese ciclo se está acortando, debido a la influencia del cambio climático que acelera y trastoca las causas que llevan a ese efecto meteorológico de gran magnitud. El último con más graves consecuencias fue en el invierno-verano (según hemisferios) de 1997-1998.

El fenómeno El Niño se puede resumir en una anómala corriente marina de agua caliente que se da de forma periódica en el Pacífico tropical, más en concreto entre las costas del Perú y el Ecuador, generando excesos de vapor de agua y nubes de precipitaciones copiosas. Su dinámica, de apariencia sencilla, resulta compleja porque afecta a la climatología mundial. Las corrientes cálidas superficiales, afectadas por los Alisios (vientos del Este), son sustituidas por aguas más profundas y frías, provocando también periodos de sequía en las zonas donde las masas frías no generan evaporación y, por tanto, lluvias. Se trata de Australia, Indonesia, el Cuerno de África y la misma América del Surcuando retorna el fenómeno con efectos contrarios y el nombre de La Niña.

 

El cambio climático y El Niño

Científicos del clima comenzaron a estudiar en profundidad este fenómeno a mediados del siglo XX, cuando las repercusiones de esa corriente cálida que llegaba cada Navidad a las costas del Perú se mostraron algunas veces “catastróficas”, con huracanes, tornados e inundaciones a un lado y otro del Pacífico desde noviembre a junio, más o menos. En estos días, señales como el Huracán Patricia del pasado octubre (2015), indican que otros factores, propios del cambio climático, harán reaccionar a El Niño de maneras distintas a las conocidas hasta ahora.
Sequía extrema en Australia provocada por El Niño. Fuente imagen
En esa línea van las advertencias de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Hechos como el deshielo extremo de la capa helada del mar Ártico “chocarán” con los efectos habituales de El Niño, y los expertos advierten que además de vigilantes y previsores habrá que analizar, de nuevo, en qué afectará este fenómeno al clima mundial.